La distancia entre el punto A y el punto B no están tan lejanos como parecen. Me sigo diciendo eso.
Estoy contento con el presente y me hace ilusión el futuro. Nunca conocí a alguien que me hiciera sentir de ésta forma, es increíble. Me siento inspirado en demasía ultimamente. Me he forzado a ir a la cama temprano, de otra forma, con tantas cosas en mente no podría dormir. Casi no recuerdo cómo eran las cosas antes de esto y me siento emocionado por los cambios que puedan venir.
De repente todo vuelve al mismo estado en el que lo dejé, los libros, la ropa, las películas, el despertador. Y el silencio casi absoluto sino fuese por ella. Por las noches el sonido del refrigerador es algo distinto, como si volviese a no tener hambre. No hay voz alta. La primera noche leí un mail que escribí y nunca envíe, uno muy largo; de antes de año nuevo. Ya no soy social, pensaba por dentro, mientras subía las escaleras. Hoy dejé las llaves dentro. Iba muy cargado, cansado. Me abrió el poli, y me ayudó a meterme por la ventana, es cagado. Te estábamos esperando … Es genial esto.
De pequeño siempre me pregunté y me parecia absurdo que las niñas esperaran a un príncipe azul. Me preguntaba por qué no mejor querer un súper héroe.
Y entendía mucho menos el que cerraran sus ventanas … ya ven que los súper héroes suelen entrar por las ventanas … En fin, esta ciudad no es Ciudad Gótica y Peña Man no creo que sea su prototipo de súper héroe … a lo que voy es, que tarde o temprano llegarían a descubrir que detrás de cada súper héroe hay un Bruno Díaz, un Peter Parker o un Clark Kent . Y volverían a eso de el corazón roto.
A final de cuentas, seria igualito que si hubieran creído en los príncipes azules.
Quizá y por eso terminan simpatizando con la gente cínica … esa que decepciona desde el principio. Así ya saben que esperar … pero bueno, quizá y lleguen a ver algún día que su “hombre ordinario” se ponga una capa y salga volando.
Si el placer durase más tiempo del que sentimos lucharíamos más por él. Y tendríamos el tiempo suficiente para escuchar los discos, también los de música clásica, sin dar rienda a las citas ni el dinero futuro. Relameríamos lo platos como gatos callejeros y nos bañaríamos así, como ellos. Usando la lengua para lo que sirve de verdad. Cocinar sería una de las acciones más respetables del mundo, entreteniéndonos con el cuchillo, y los condimentos previamente alineados. Sería algo aparentemente maniático, como en una película de Wong Kar-Wai.
Go on, and find yourself
He who controls the past controls the future. He who controls the present controls the past.—George Orwell (1984)